4.1.11

CASTILLOS DE PORTUGAL III

Hoy Castillo de Serpa

Situación

El castillo de Serpa se encuentra en la ciudad del mismo nombre, en el distrito de Beja, Portugal.

Historia

La zona fue poblada desde tiempos prehistóricos, luego por romanos, visigodos, suevos, alanos y vándalos hasta la llegada de los árabes en el siglo VIII, que fueron los que convirtieron la población en una villa fortificada.

La historia de Serpa es, como la de tantas ciudades fronterizas con España, bastante agitada, cambiando de manos varias veces a lo largo de su historia hasta la paz definitiva entre ambas naciones tras las Guerras Peninsulares.

Con la Reconquista, Serpa cayó en manos portuguesas durante el reinado de don Alfonso Henríques en 1166, en una acción llevada a cabo por Geraldo Sem-Pavor (Sin miedo), un legendario señor de la guerra portugués al estilo de nuestro Cid Campeador. Apenas duró un cuarto de siglo en manos portuguesas ya que, en 1191, fue recuperada por el califa almohade Abu Yusuf Ya'qub al-Mansur, el mismo que mandó edificar la Giralda y la mezquita mayor en cuyo solar se levantó posteriormente la catedral hispalense.

En 1232, tras la desmembración del califato almohade tras la victoria cristiana en Las Navas, en 1212, Serpa cayó nuevamente en manos de Portugal bajo el reinado de don Sancho II, pero la posesión de la ciudad le fue disputada jurídicamente por Alfonso X de Castilla y León, que finalmente le fue entregada en 1271. Retornó nuevamente a Portugal en 1283, reinando don Dionís, por cuestiones dinásticas, ya que era hijo de Beatriz, hija del rey Alfonso de Castilla, que estuvo casada con Alfonso III de Portugal. Pero al ser Serpa un dominio concedido a doña Beatriz, de esa forma pasó nuevamente a manos portuquesas.

Don Dionís concedió el primer fuero a la ciudad en 1295, y mandó la reconstrucción de las murallas almohades, y la Orden de Avís asignó un tercio de las rentas de sus iglesias en Moura y Serpa para la edificación del castillo. Durante las crisis dinástica de 1383-1385, Serpa tomó partido por el Maestre de Avís, el futuro João I. Posteriormente, don Manuel I concedió nuevo fuero a la villa y la cedió junto al castillo a su hijo Luis, el cual fue el primer duque de Serpa.

Durante la crisis de 1580, Serpa fue nuevamente ocupada por las tropas españolas al mando de Sancho Dávila. Tras ser una vez más recuperada por Portugal por don João IV, con el inicio de la Guerra de Restauración, se acometieron obras a fin de modernizar el castillo al uso de la artillería, obras que fueron encomendadas al ingeniero francés Langrés, que fue el autor de muchos proyectos de la época como el fuerte de Juromenha, el de Santa Luzía, Campo Maior, etc. Pero las obras, que no terminaron hasta 1668, no se completaron en su totalidad.

Quizás por eso pudo ser ocupada por las tropas del duque de Osuna en 1707, si bien éste tuvo que abandonar la fortaleza por la explosión de un polvorín que destruyó una de sus torres.

El término de dicho conflicto susupo el fin de la utilidad militar del castillo, que a finales del siglo XIX ya daba muestras de estar en avanzado estado de ruina.

Descripción

El castillo tiene forma cuadrangular irregular. Se encuentra situado en la cortina norte de la muralla urbana.

Su acceso está en el lado sur del recinto, protegido por una barbacana semi-derruída. A continuación se halla la puerta principal, defendida por dos torres, que da paso a un amplio patio de armas donde se encuentra el brocal cuadrado de piedra del aljibe del castillo. Adosadas a sus cortinas sur y oeste hay unas dependencias de fabricación moderna.

La torre del homenaje, cerrada al público, es de planta rectangular. Se encuentra ubicada en el ángulo sudeste del castillo, y se puede subir a su azotea mediante una escalera de caracol fabricada con sillería de granito. En un ángulo de la azotea podemos ver el tiro de la chimenea que daría calor a la cámara de la torre.

Por el adarve de la cortina sur, cuya escalera se encuentra junto a la puerta principal, se puede acceder a las torres que defienden la puerta, una semicircular situada en el centro de la cortina, y otra cuadrada en el ángulo suroeste. El otro acceso al adarve se encuentra en la cortina norte, desprovista de torres. El adarve del castillo está unido al tramo de la muralla de la villa al que está adosado, por lo que a través del mismo podemos circular por encima de la cerca urbana.

El recinto se encuentra rodeado por el caserío del pueblo, lo que hace que las obras llevadas a cabo por Langrés hayan sido engullidas por las casas si bien, actualmente, se están llevando a cabo obras para dejar a la vista los revellines y baluartes que se llegaron a terminar.

La muralla cuenta con merlones rematados con prismas triangulares a dos aguas, y un parapeto interior posiblemente añadido durante las reformas de Langrés, así como aspilleras en todos los parapetos y torres. En cuanto a los baluartes añadidos por dicho ingeniero, actualmente poco se puede ver por estar la zona de excavación cerrada al público y estar aún faltos de una limpieza de escombros.

Materiales

La fábrica del recinto es de mampuesto con sillería en los ángulos de la torre del homenaje y arcos de puertas.