2.9.11

PORTUGUESES QUE HICIERON LA ARGENTINA (V)

El próximo 4 de setiembre es "El Día del Inmigrante" y que mejor para recordarlo, que una historia de esos inmigrantes portugueses que hicieron grande la Argentina. Hoy recordaremos a José Christiano de Freitas Henriques Junior.

Más conocido por su nombre artístico de Christiano Junior, fue uno de los fotógrafos más importantes del siglo XIX en nuestro país. Nació en 1832 en la isla de Flores, una de las siete que forman el archipiélago de las Azores, perteneciente al por entonces reino de Portugal. En 1855 emigró al Brasil con su familia, integrada por su esposa y dos hijos. Se ignora cuándo y con quien aprendió el oficio fotográfico, pero en 1862 ya estaba instalado con estudio propio en la ciudad de Maceió, capital del estado de Alagoas, al norte del país. Dos años después se encontraba muy activo en Río de Janeiro, donde trabajó hasta su traslado a Buenos Aires"."El primer estudio que tuvo en esta ciudad, inaugurado en diciembre de 1867, estaba en Florida 159. Tiempo después se mudó a un local más amplio en Florida 160, que en 1875, cuando cambió la numeración de las calles porteñas, pasó a ser Florida 208. Allí permaneció hasta 1878, cuando vendió el negocio a la sociedad de Alejandro Witcomb y Guillermo Mackern, predecesores de la famosa casa Witcomb. A principios de los años setenta abrió una sucursal en Artes 118 (hoy Carlos Pellegrini), la Fotografía de la Infancia, que más tarde trasladó a Victoria 260 (hoy Hipólito Irigoyen), a cuyo frente puso a su hijo José V. Freitas Henriques"."Rápidamente Christiano Junior fue reconocido por la sociedad porteña como uno de los más importantes fotógrafos de la ciudad. Entre sus clientes se contaron hombres públicos notables, como Domingo Faustino Sarmiento -a quien retrató con la banda presidencial-, Adolfo Alsina, Lucio V. Mansilla o Luis Sáenz Peña. Según los álbumes de trabajo de su estudio, que se encuentran en el Archivo General de la Nación, entre abril de 1873 y septiembre de 1875 Christiano realizó más de cuatro mil fotografías, promediando la atención de unos cinco clientes diarios. En 1871 participó en la Exposición Nacional de Córdoba, donde fue premiado con medalla de oro, lo que aumentó el prestigio de la casa. Asimismo fue fotógrafo oficial y socio de la Sociedad Rural Argentina desde 1875, cuando ésta organizó la primera exposición agraria, hasta que vendió su estudio"."Más allá de su éxito como retratista, fue un monumental proyecto que llamó Album de vistas y costumbres de la República Argentina desde el Atlántico a los Andes lo que daría a Christiano Junior un sitial de primer orden en la historia de nuestra fotografía. La obra sería integrada por un conjunto de álbumes dedicados a diversas provincias del centro y norte del país, cuyas fotografías llevarían comentarios escritos por intelectuales notorios de cada lugar. En 1876 y 1877 Christiano publicó los dos primeros, ambos dedicados a la provincia de Buenos Aires y con doce fotos cada uno. Los textos fueron escritos por Mariano Pelliza y Angel J. Carranza y estaban impresos en cuatro idiomas: castellano, francés, inglés y alemán en el álbum de 1876, mientras que en el otro el alemán fue sustituido por el italiano"."Estas veinticuatro fotos de Buenos Aires fueron las únicas que Christiano publicó, aunque no las únicas que tomó en la ciudad y la provincia. En efecto, una investigación que realizamos en la colección de negativos de la casa Witcomb que se encuentra en el Archivo General de la Nación, descubrió que hay allí alrededor de ciento setenta placas de vistas y tipos populares porteños tomadas por el portugués con certeza prácticamente absoluta (cuando Christiano entregó su negocio a Witcomb y Mackern en 1878 lo hizo con sus clichés, registros de clientes y álbumes de trabajo, de allí la presencia de sus negativos en la colección Witcomb del AGN)"."Es posible diferenciar los negativos de Christiano de los que hizo Alejandro Witcomb sobre Buenos Aires años después porque aquel trabajó con placas emulsionadas manualmente con un proceso llamado colodión húmedo (una disolución de algodón-pólvora en éter y alcohol que se esparcía sobre la placa de vidrio, la que luego era sensibilizada con un baño de ioduro de plata y se exponía inmediatamente, todavía húmeda), que revolucionó la fotografía a finales de la década del cincuenta del siglo XIX. El color ámbar de la emulsión al colodión, como así también el corte y las medidas irregulares de los vidrios, distinguen a las placas de Christiano de las de gelatino-bromuro importadas de Francia que utilizó Witcomb"."La determinación de autoría surgida de la investigación permitió incluir en el libro de la Fundación Antorchas recién editado, Un país en transición. Fotografías de Buenos Aires, Cuyo y el Noreste, Christiano Junior. 1867/1883, numerosas fotos que hasta hoy se adjudicaban a Witcomb. También permitió actualizar los catálogos de esta colección que se utilizan en el Archivo General de la Nación. Es interesante agregar que los únicos negativos al colodión húmedo conocidos que se conservan en el país son los de Christiano Junior: las ciento setenta vistas y más de trescientos retratos de estudio"."Un año después de vender su estudio Christiano Junior inició una gira por las provincias de Santa Fe, Córdoba, Mendoza, San Luis, San Juan, Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy con el objetivo de completar su Album de vistas de la República Argentina. La llamó Gira artística y le llevó cuatro años. Comenzó en abril de 1879 en Rosario y terminó en Jujuy en mayo de 1883. El último tramo lo hizo acompañado por su hijo José V. Freitas Henriques. En cada capital de provincia donde trabajó instalaba un estudio de retratos, casi siempre en sociedad con un colega activo del lugar, mientras hacía las fotos para el Album. No conocemos vistas suyas de las provincias de Santa Fe y Córdoba, aunque en esta última ciudad hizo retratos de tipos populares". "En las otras provincias reunió una colección de vistas extraordinarias cuyo número se ignora porque los negativos han desaparecido, pero que podría haber llegado a la suma de quinientas piezas (al menos, esa es la cantidad de fotos que vendió a la Municipalidad de Tucumán a fines de 1883, después de completar su periplo). Con estas fotos editó varios álbumes, algunos dedicados a una de las provincias visitadas (San Juan o Mendoza, por ejemplo), otros a las tres provincias de Cuyo, y otros compuestos por una antología del conjunto. En todos los casos las fotos llevan leyendas de referenciación más o menos amplias, pero nunca los extensos comentarios en cuatro idiomas que imprimió en los dos primeros dedicados a Buenos Aires. Hay constancias de que también pensaba recorrer las provincias del Litoral, cosa que no hizo, ya que después de 1883 Christiano abandonó la práctica fotográfica. Sin embargo, aún inconcluso, su Album es una obra extraordinaria y única en el contexto la fotografía argentina -y probablemente también de la latinoamericana- del siglo XIX"."Ni bien dejó la fotografía Christiano se dedicó a otras actividades comerciales con el mismo entusiasmo que puso en aquella, aunque con menor éxito. En efecto, durante más de quince años invirtió su dinero y esfuerzos en la fabricación y comercialización de licores en el Brasil, la Argentina y el Paraguay. Al cabo de esa experiencia publicó un libro, Tratado práctico de vinicultura, destilería y licorería, impreso en Buenos Aires en 1899, con prólogo del escritor y científico Eduardo L. Holmberg, quien afirma: ‘Su libro es un libro serio, escrito con el conocimiento de la materia y el amor al prójimo. Sin embargo, desde el punto de vista económico el negocio fue un fracaso y dejó a Christiano en la pobreza’ "."Así es como lo encontramos a mediados de 1901 en la ciudad de Corrientes, ganándose la vida como gestor del estudio de fotografía y pintura que su hijo José tenía en Buenos Aires y dando lecciones de iluminación, es decir coloreado, de fotografías. Un ensayo del historiador correntino Marcelo Daniel Fernández, Christiano Junior, uno de los grandes precursores de la fotografía argentina, residió sus últimos años en Corrientes -por el cual conocemos esta etapa de la vida de nuestro fotógrafo- describe dicha actividad y cita ampliamente una serie de artículos que Christiano escribió para el diario La Provincia entre diciembre de 1901 y mayo de 1902. En general son recuerdos de otros tiempos y lugares donde había transcurrido su vida: la isla de Flores natal, el Brasil tal como lo conoció ni bien emigrado, y nuestro país. El profesor Fernández tuvo la generosa amabilidad de enviarnos reproducción de todos ellos"."El único de estos escritos donde Christiano se ocupa del tema fotográfico se titula ‘En los Andes’, y relata la expedición que realizó desde la ciudad de Mendoza hasta la Cordillera para registrar vistas destinadas a su Album. Fue publicado en La Provincia el 1º de marzo de 1902, es decir hace exactamente un siglo. Ahora Fotomundo lo reproduce íntegramente, por primera vez desde aquel entonces, acompañado por fotografías que integran el citado libro de la Fundación Antorchas. Hasta donde sabemos, Christiano Junior fue el único de nuestros grandes fotógrafos del pasado que dejó recuerdos escritos sobre su vida y su trabajo. Murió en Asunción del Paraguay a fines de 1902 y sus restos se encuentran en el cementerio de Olivos, donde su familia lo trasladó años después".


Abajo dos de sus Obras