13.1.12

PORTUGUESES QUE HICIERON LA ARGENTINA (VI)

LOS PRIMEROS MEDICOS DE BUENOS AIRES FUERON PORTUGUESES

Antes de que Buenos Aires tuviese un hospital, era lógico que tuviera sus médicos, pero éstos tardaron en llegar y permanecían por poco tiempo, ya que las tentaciones para quedarse eran escasas.

Ha sido una creencia definitiva que el primer médico que tuvo la ciudad de Buenos Aires fue el portugués Manuel Alvares, registrado en las actas del Cabildo durante el año 1605. Sin embargo, podemos afirmar que por lo menos hubo otro anterior a esa fecha, en el año 1603. El investigador Raúl Molina registró una anotación sobre Penas de Cámara que se presenta en el Libro Real de Tesorería (1586-1606) existente en nuestro Archivo General de la Nación, en cuya foja 399 se lee una condenación con fecha 16 de septiembre del año 1603, aplicada por el alcalde ordinario Felipe Navarro a Antonio López, por las heridas que dio al médico Pedro Díaz.

Muy poco se conoce sobre este personaje, a quien se le atribuye nacionalidad portuguesa al igual que Juan Fernández de Fonseca, mencionado en otra condenación hallada en el mismo libro Real con fecha 8 de febrero de 1605. Algunos autores vinculan la llegada de estos hombres a Buenos Aires con las visitas inquisitoriales del Brasil hacia fines del siglo XVI.

El tercer médico es otro portugués, el primero mencionado en los Acuerdos del Cabildo, quien se presentaba al Instituto capitular el 22 de enero de 1605, ofreciendo sus servicios en el arte de la cirugía, siempre que se le pagase un estipendio, como también las medicinas, ungüentos y demás cosas que pusiese para tales enfermedades y heridas, a cuyo fin mostraría carta de examen. El Cabildo acepta su petición dos días después y le fija la suma de 400 pesos de los frutos de la tierra a precio de reales en las mismas condiciones ofrecidas.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, los primeros médicos que tuvo la ciudad serían portugueses. Como anteriormente mencionamos, la falta de médicos sería una explicación válida al interrogante del por qué los españoles en Buenos Aires dejaban ejercer la medicina a otras personas que no lo poseían el conocimiento.

El cuarto médico, que en realidad era cirujano barbero, fue el portugués Jerónimo de Miranda. Su nombre es descubierto en las Actas del cabildo por el Capitán Francisco de Salas, que en la sesión del 26 de junio de 1606 exigía que se quedara en la ciudad, por ser necesario en la tierra.