21.7.12

RECORRIENDO PORTUGAL X

El Museo Nacional del Azulejo (Lisboa)
El Museo Nacional del Azulejo posee la más extensa colección, con más de siete mil piezas que recorren la historia de este arte en Portugal desde el siglo XV a la actualidad. También posee un núcleo destinado a la azulejería hispano-morisca de los siglos XV-XVI, trabajos destacados de autores europeos y un espacio para obras contemporáneas.

El museo fue instalado en el antiguo Convento Madre de Deus, que fuera fundado por la reina Doña Leonor en 1509 para albergar a las Franciscanas Descalzas. Perteneciendo a la familia real, los claustros y la iglesia fueron sometidos a numerosas refacciones y lujosamente decorados con el paso de los siglos y los diferentes reinados.
La iglesia, de estilo manuelino, fue restaurada por João III en 1551 siguiendo un diseño renacentista. Más tarde, en 1698, se encomendaron al pintor holandés Willem van der Kloet los enormes paneles de azulejos que decoran la nave. Entre 1746 y 1759 hubo grandes reformas con el oro proveniente de Brasil; revestimientos de tallas doradas, azulejos, mármoles y pinturas hicieron del convento uno de los edificios más exuberantes del barroco.
Con la extinción de las órdenes religiosas en 1834, el convento pasó a ser asilo hasta su cierre en 1871. En 1916 pasó a depender del Museo de Arte Antiga, el cual llevó a cabo una intensa campaña de restauración de los espacios a los efectos de organizar una gran muestra en conmemoración de los 500 años del nacimiento de Doña Leonor. La creación de un espacio de exposición permanente, como una sección del Museo de Arte Antiga, sería el primer paso para el nacimiento del Museo del Azulejo, que fue inaugurado en el año 1980.
Recorriendo las colecciones
Las salas están dispuestas en dos pisos en torno al claustro mayor del convento y exhiben las preciosas piezas tal como si fueran cuadros, suspendidos en la pared, organizados cronológicamente.
Esfera armilar de Manuel I proveniente del Palacio de Sintra (S. XVI)
En la planta baja no se puede dejar de admirar la iglesia Madre de Deus, con sus tallas en dorado y su nave azulejada, y el magnífico cielorraso mudéjar de la Capilla Doña Leonor. Junto a la capilla hay un pequeño claustro que data, como aquella, de tiempos de la fundación y que fue revestido con azulejos en el siglo XVIII.
Una pequeña sala explica las antiguas técnicas empleadas para la fabricación de los azulejos y en una serie de salas contiguas se exhiben las piezas más antiguas, siglos XV, XVI y XVII. La obra maestra de este período es el Retábulo de Nossa Senhora da Vida, un impresionante panel de mayólica de 5 metros que data de 1580.
En el primer piso continua la exposición con obras del siglo XVII que representan escenas de caza y un satírico panel denominado Casamiento de la gallina. En la sala Santos Simões se rinde homenaje al creador del museo y se exponen obras del período dorado del azulejo portugués, el Ciclo de los Maestros, las tradicionales piezas en blanco y azul.
Las obras del siglo XIX denotan ya el surgimiento de la fabricación a escala industrial que fue destinada a la decoración de las fachadas hasta 1920, creando un nuevo paisaje urbano en las ciudades portuguesas.
Una estrecha y larga galería expone las obras del siglo XX, llegando ya al modernismo.
Un impresionante panorama de Lisboa que data del año 1700 cubre toda una pared y constituye un valioso documento histórico que permitió tener una idea de cómo era la ciudad antes del terrible terremoto de 1755. Este azulejo representa, con sus 23 metros de largo, 14 km. de costa lisboeta! La foto inferior muestra un fragmento.