2.9.12

RECORRIENDO PORTUGAL XI

Palacio de los Marqueses de Fronteira


Semi-escondida en la vegetación, al noreste del Parque Florestal de Monsanto, esta bella y lujosa residencia es una de las tantas que construían los nobles en la campiña lisboeta y que aún resisten el avance del cemento y la urbanización.
Pero mientras que muchos de aquellos palacetes fueron ocupados por dependencias gubernamentales, bancos o museos, el Palacio de Fronteira es aún hoy residencia particular de los descendientes de su primer propietario, Don João de Mascarenhas, primer marqués de Fronteira. Sin duda este detalle lo hace aún más atractivo... cómo será vivir en un palacio?
Don João construyó el palacio en 1675 como pabellón de caza y residencia de verano y su familia sólo se mudó allí en 1755, cuando el terremoto destruyó su residencia en la ciudad. Repleta de historia, personajes y fechas memorables, una parte del palacio fue abierta al público y el inmueble es gestionado desde 1989 por la Fundación de las Casas de Fronteira y Alorna, encargada de su mantenimiento y eventual restauración.Las habitaciones, exquisitamente decoradas con un finísimo mobiliario, rebozan de obras de arte, entre ellas valiosas porcelanas de China y Delft.
Una de las salas incluidas en el recorrido de la visita guiada es la Sala de las Batallas, decorada con escenas de las batallas que condujeron a la independencia de Portugal frente a España. Fue por su activa participación en estos combates que don João recibió del rey Pedro II el título de marqués de Fronteira en 1670. Una sala contigua muestra retratos al óleo de miembros de la familia y azulejos con escenas campestres y mitológicas.
 La fastuosidad del interior se extiende a los románticos jardines, que ocupan buena parte de las 5 hectáreas de la propiedad y donde abundan los azulejos, las fuentes, las esculturas y deliciosos rincones semi-ocultos para momentos de tranquilidad y reflexión, tales como la Galeria de las Artes, con estatuas tamaño natural de los dioses del Olimpo, o el Jardin de Venus, precedido por una gran escalinata.
El día de la inauguración del palacio fue un evento sin par al que asistió el rey, y tal como era costumbre en la nobleza, toda la vajilla utilizada en una comida con el rey debía ser destruida. Y así fue. Los miles de trozos de porcelana Ming fueron a cubrir la denominada Casa do Fresco, que se encuentra en los jardines, al fondo junto a un pequeño lago. Del examen de algunos trozos de vidrio se determinó que correspondían a una pieza de Mirafiori italiano, del que existen sólo 3 o 4 piezas intactas en el mundo...Uno de los puntos de mayor atracción del jardín es un enorme lago, limitado por una pared azulejada con representaciones de doce caballeros sobre sus respectivos caballos, intercalados con tres grutas. Se dice que en otros tiempos había barcas en el lago para acceder a las grutas...
Dos escaleras laterales permiten subir a una especie de terraza-mirador, llamada Galería de los Reyes, donde destacan los bustos de reyes portugueses, desde Don Henrique a Don Pedro II.