26.12.12

LEYENDAS Y LUGARES DE PORTUGAL

La leyenda del pueblo histórico de Almeida


Pobre Isabel
Esta leyenda se basa en hechos reales notificados por Fernão Lopes en la Crónica del Rey Don Fernando. Elizabeth fue la única hija ilegítima del rey Fernando y el no se sabe quien era la madre. La leyenda narra cómo el rey de Castilla invadió Portugal y como Almeida fue temporalmente entregado a los españoles. Nos cuneta también sobre los matrimonios concertados entre príncipes y princesas...
Y para poner fin a las terribles guerras, el Rey Don Fernando de Portugal y el Rey Don Enrique de Castilla combinaron las transferencias de terrenos (la tierra Almeida incluido) y el matrimonio de sus hijos(ambos bastardos). Ocurre que nuestra princesa tenía tan sólo 8 años y su novio ya había completado 18 años. Fácilmente se entiende porque el Príncipe había quedado tan furioso, con la novia que le había quedado en la suerte. Y le ganó tal aversión, a punto de que su propio padre, el Rey, su padre, lo pusiera de castigo severamente, retirándole privilegios y tierras... Pero Isabel se dirige a Castilla.
La vida en la Corte Castellana era animada e Isabel se encuentra en la Reina Doña Juana Manuel, una natural aliada, puesta esta era hermana de su abuela paterna. La soberana se encanto con la niña y nunca más dejó de protegerla. Mientras tanto pasan los años y un bello día en el palacio de Valladolid, delante toda la corte que se encontraba allí reunida, Doña Isabel (cuentan que con la complicidad de la propia Reina) comenta que ella es hija del Rey de Portugal y que está destinada a casarse con Don Alfonso, el cual no ve motivos para aplazar más el matrimonio, a pesar del desagrado mutuo entre los novios. Ante tal sencillo argumento, siendo muy clara y directa, apuntarle algo sería imposible y se cuenta que Don Henrique Salió de rampante de la sala y mandó a buscar a su hijo para que el matrimonio se realizase. Aún así, el matrimonio solo se celebró 9 meses más tarde en la catedral de Burgos. Cuenta la historia, que Don Alfonso sólo se dignó a pronunciar el espera “si”, cuando vio a su padre a aproximarse, amenazadoramente enfadado. Prosiguió la boda prosiguió y la noche de nupcias, pero con la misma actitud de indiferencia y desprecio. Durante muncho tiempo Doña Isabel sufrió el desprecio del marido. No habrían perfumes, ni adornos, ni lágrimas, ni trajes que convencieran a Don Alfonso a consumar el matrimonio. Hasta que, movida por el desespero, consulta una hechicera, que le manda una receta para preparar una tisana de hierbas, que la propia Doña Isabel tendría que recoger con sus manos. Un año después nacía el primer hijo. Luego después de este, 5 niños más, y por último una niña, el cual la propia Reina le quiso escoger el nombre: Constanza (como no podía dejar de ser)…

ALMEIDA

Obra-prima de la arquitectura militar

Tierra pacata de calles tranquilas, a partir de marzo se llena de gente que recuerda el alegre gorjeo de las golondrinas. El caserío blanco contrasta con los muros graníticos de las murallas que la envuelven. La proximidad de la frontera hizo que fuese fortificada desde la Edad Media. Del antiguo castillo ya sólo queda la memoria. Con la Restauración de la Independencia en 1.640, el refuerzo de Almeida se convirtió en una de las prioridades del nuevo rey, D. Juan IV. Utilizando nuevos conceptos del arte de fortificar, poco a poco fue naciendo un complejo recinto defensivo en forma de estrella, el cual fue testigo de casi todas las invasiones a que, a lo largo de los siglos, Portugal fue sometido. Sus murallas testimoniaron cercos heroicos, rendiciones y victorias. Deambulando por sus calles, podemos sentir el eco de su agitado pasado. Comprendida en el programa de Aldeas Históricas, Almeida ha abrazado una nueva causa, la defensa de su patrimonio y tradiciones. Con una gastronomía rica y variada, un simpático Parador, dos pensiones, un picadero, algunos restaurantes, cafeterías y bares, el pueblo se ha abierto al turismo. Aún profundamente enraizadas en la tradición popular, las fiestas y romerías son una constante a lo largo del año en todos los pueblos del municipio. Enmarcada en una región de belleza agreste, Almeida es el lugar ideal para "tomar asiento" durante unos días y descubrir la naturaleza y otras aldeas históricas