29.1.13

LA LEYENDA DEL PUEBLO HISTORICO DE SORTELHA

El viento que suena

Cuenta que agonizando, un padre llamó a su hijo y le dijo que ni siquiera teniendo riquezas para dejarle, tenía un consejo de oro para darle.
“Si tiene un secreto que no quieras verlo en el viento que sopla, no se lo cuentes a nadie. Ni a tu mujer, ni a tu mejor amigo. Guárdalo porque un verdadero secreto se guarda en el corazón…”
El chico siguió el consejo, pero se quedó intrigado, porque no entendía totalmente las palabras de su padre.
Tanto pensó y meditó que resolvió hacer una experiencia. Lanzaría un falso secreto para ver qué era lo que ocurriría.
Andaba a imaginar cuando supo que un gran señor de las tierras de sortelha andaba cazando, había perdido su halcón preferido. Ofrecía una buena recompensa a quien se lo entregara en su castillo, pero ai de alguien que le hiciera daño… Ahí estaba la historia de que el chico necesitaba.
Por casualidad, había encontrado el halcón perdido que, cansado y con hambre fácilmente se dejó agarrar, sería fácil poner a la prueba las palabras de su padre.
Invitó a su mejor amigo para cenar y le dijo que había, sin querer, muerto por accidente un halcón que el dueño lo estaba buscando. El amigo se quedó muy angustiado cuando el anfitrión le dijo que para no correr riesgos, precisamente era el halcón que estaban comiendo en esa cena. El pobre hombre se quedó sin saber qué hacer. Si por un lado no podía traicionar su amigo, por otro eses secreto le pesaba en el alma. Entonces, en desespero, se fue hasta el rio y entre las cañas susurró. “Fue José del Frijol que mató el halcón”. Mas aliviado y cierto de que estaba sólo, se fue a su vida. Sin embargo y poco después, un pastor que por allí andaba, cortó una de esas cañas para hacer una flauta. Para su espanto cuando sopló, en vez de música se oyó: “Fue José del Frijol que mató el halcón”. Y claro el secreto se regó rápidamente. Luego fueron a la casa de José del Frijol que, fácilmente probó estar inocente, al mostrar el halcón vivo y de buena salud. Todavía recibió su recompensa prometida por el dueño. Finalmente se había dado cuenta de cómo su pare era un sabio y como eran valiosas sus palabras…


Sortelha - Aldea Histórica
El granito es la base de todas las construcciones de esta aldea histórica, desde las casas al empedrado de sus estrechas calles, pasando por las murallas del castillo que se alza a 760 metros de altitud. Este fue mandado reconstruir por D. Sancho II y fue sometido a varios restauros (en los reinados de D. Dinís, D. Fernando y D. Manuel), después de algunos temblores de tierra que afectaron su estructura. Sortelha aún se mantiene rodeada de fuertes murallas circulares, que se extienden por los declives naturales, envolviendo a la aldea como si fuera un anillo. En su zona urbana destaca el recinto de la ciudadela ubicada sobre un alto peñasco, con la Torre del Homenaje cuadrada en el centro. Desde allí se abarca un amplio horizonte que permite divisar la sierra de Malcata y la línea final de la sierra de Estrela. Además del castillo, son notables, también, la iglesia mayor del siglo XIV, dedicada a la Virgen de las Nieves, un conjunto de sepulcros medievales en la roca y la picota manuelina. Bastante curiosas son las formaciones graníticas conocidas como "Pedra do Beijo" y "Cabeça da Velha", dos peñas graníticas con formas invulgares.